CBAM 2026: ¿Qué significa la reforma del impuesto fronterizo al carbono de la UE para los comerciantes de materiales reciclados?
España, junio de 2026: El Consejo de la UE ha acordado su posición negociadora para reforzar el Mecanismo de Ajuste Fronterizo al Carbono (CBAM), extendiéndolo a los productos procesados y eliminando las lagunas legales que las empresas utilizan para eludirlo. Esto aún no es ley; todavía requiere negociación con el Parlamento Europeo. Pero para cualquier empresa que comercialice materiales reciclados dentro o hacia la UE, la dirección que tome es crucial ahora.
Normativa vigente
El CBAM entró en su fase definitiva en 2026 para determinados productos con códigos aduaneros en cinco categorías: cemento, hierro y acero, aluminio, fertilizantes e hidrógeno. Los importadores deben verificar la clasificación del producto, comprobar los umbrales aplicables, calcular las emisiones incorporadas, presentar declaraciones y adquirir certificados según el calendario reglamentario. Los productores no pertenecientes a la UE no son los responsables formalmente ante las autoridades de la UE, pero sus datos técnicos sobre emisiones son esenciales para que los importadores cumplan con la normativa.
Propuesta
La postura del Consejo de junio de 2026 extendería el Mecanismo de Control de Emisiones de Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) a los productos procesados que incorporan materiales cubiertos (como componentes de acero y piezas de aluminio), y no solo a las materias primas. También introduce medidas contra la elusión dirigidas a prácticas que alteran artificialmente la composición, clasificación o ruta comercial de un producto para evadir el mecanismo.
Importancia para compradores y comerciantes de materiales reciclados
Para los comerciantes de chatarra y aluminio reciclado, esto implica dos cosas:
- El material documentado y con bajas emisiones de carbono —incluido el contenido reciclado verificado— se convierte en una verdadera ventaja competitiva a medida que los cálculos de emisiones incorporadas se extienden a más categorías de productos;
- Las cadenas de suministro basadas en un origen o clasificación de materiales poco claros se enfrentan a un escrutinio cada vez mayor, ya que las normas contra la elusión se dirigen específicamente a los intentos de reclasificar productos para evitar el mecanismo.
El acero y el aluminio reciclados ya tienen una menor huella de carbono que la producción primaria; la expansión del CBAM podría traducir esa ventaja en beneficios directos en los precios, ya que más compradores consideran los costos del carbono en sus decisiones de compra.
Las empresas no deben tratar la ampliación como si ya fuera ley. En cambio, la prioridad ahora es fortalecer tres áreas:
contratos con proveedores (que exigen datos sobre instalaciones, procesos, factores de emisión, verificaciones y cualquier precio del carbono ya pagado en origen, con responsabilidad clara en caso de retraso o información incompleta), precisión en la clasificación aduanera y coordinación interna: compras, aduanas, sostenibilidad, finanzas y asesoría legal deben trabajar con una clasificación de producto común para evitar contradicciones cuando cambie el alcance.
El CBAM ya forma parte del cumplimiento habitual para muchos importadores de la UE, mientras que su ampliación sigue en negociación. La respuesta adecuada no es anticiparse a obligaciones que aún no existen, sino construir una trazabilidad y claridad contractual que puedan adaptarse rápidamente una vez que se adopte la normativa definitiva.


