Cenizas residuales + CO₂ industrial = Producto de construcción certificado
La nueva planta de Petronor en Bilbao (España, mayo de 2026) representa un hito crucial: materiales de desecho que antes iban a parar a vertederos se clasifican legalmente como producto final, no como residuos, lo que abre nuevas vías comerciales.
LA PLANTA (ESPAÑA, PUERTO DE BILBAO, MAYO DE 2026)
Petronor ha inaugurado una nueva planta industrial que transforma las cenizas térmicas procedentes del tratamiento de residuos y el CO₂ industrial capturado en materiales de construcción mediante la tecnología de carbonatación acelerada. Ubicada en el Puerto de Bilbao, es la primera planta en la Unión Europea que emplea esta tecnología para fabricar áridos sintéticos mediante la mineralización de CO₂.
Proveedor de la tecnología: O.C.O Technology (proceso desarrollado en el Reino Unido).
La planta tendrá capacidad para reutilizar hasta 50 000 toneladas de cenizas térmicas al año, capturar aproximadamente 6000 toneladas de CO₂ y producir hasta 125 000 toneladas de ecoagregados anuales. Además, evitará la extracción de hasta 170 000 toneladas anuales de agregados naturales.
CÓMO FUNCIONA EL PROCESO
La tecnología reproduce de forma acelerada un proceso natural de mineralización del carbono que, en condiciones normales, requiere miles de años. Las cenizas térmicas procedentes de residuos y el CO₂ capturado reaccionan químicamente durante la producción para generar material utilizable en hormigón, obras civiles e infraestructuras.
EL AVANCE NORMATIVO: RESIDUOS → PRODUCTO
La tecnología cuenta con la clasificación de “fin de residuo” para los materiales obtenidos tras el tratamiento, lo que significa que los agregados resultantes se consideran productos y no residuos, facilitando así su incorporación al mercado de materiales de construcción.
Importancia comercial: La clasificación de fin de residuo permite vender, comercializar e incluir los materiales en contratos sin necesidad de cumplir con la normativa de gestión de residuos. Elimina las barreras comerciales que dificultaban la comercialización de materiales circulares anteriores, a pesar de su viabilidad técnica.
La alineación con las políticas de la UE lo posibilita directamente: la normativa europea establece que para 2035, solo el 10 % de los residuos municipales deberían acabar en vertederos, un escenario que exige el desarrollo de nuevas soluciones para la valorización de materiales.


