La UE prohíbe los PFAS en los envases de alimentos: Una pequeña norma con grandes consecuencias para los recicladores.
Unión Europea, agosto de 2026: Desde el 12 de agosto, el Reglamento de la UE sobre envases y residuos de envases (PPWR) está en vigor, y una disposición destaca para quienes se dedican a la recuperación de materiales: los envases de alimentos que superen los nuevos límites de PFAS ya no pueden comercializarse en la UE.
¿Qué se prohíbe realmente?
Los PFAS —sustancias químicas persistentes— se han utilizado ampliamente para fabricar envases resistentes a la grasa y la humedad: vasos de café, envases para llevar y otros artículos similares en contacto con alimentos. El problema radica en la migración: estas sustancias pueden filtrarse a los alimentos y acumularse en el organismo. Emily Best, de ECOS, una ONG medioambiental de la UE, señaló que la norma elimina de los envases de alimentos sustancias químicas que eran «dañinas e innecesarias», al tiempo que fomenta la circularidad del propio envase.
Por qué esto importa para la recuperación, no solo para la salud
Este es un detalle crucial: los PFAS en los envases no solo representan un problema de exposición para el consumidor, sino también un problema de contaminación en el reciclaje. Históricamente, los envases tratados con estos recubrimientos han sido más difíciles de procesar de forma limpia, ya que la misma resistencia química que evita la entrada de grasa también complica la separación y el reprocesamiento de los materiales. Eliminar los PFAS de los envases que llegan al mercado significa que, con el tiempo, los flujos de fibra y plástico que reciben las plantas de reciclaje presentarán menos riesgos de contaminación.
La magnitud de lo que se regula
El Reglamento sobre Residuos de Envases y Plásticos (PPWR, por sus siglas en inglés) se implementa en un contexto de crecimiento continuo: los ciudadanos de la UE generan un promedio de 98 kilogramos de residuos de envases por persona al año, y los envases de alimentos y bebidas representan el 97 % de ese volumen. Cabe destacar que los envases de plástico son la única categoría que siguió creciendo entre 2011 y 2025, con un aumento del 11 %, según el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.
Más allá de las PFAS: ¿Qué otras medidas impulsa el Reglamento?
El Reglamento sobre Envases y Recipientes a Presión (PPWR, por sus siglas en inglés) no es una prohibición única, sino que implementa gradualmente medidas vinculantes hasta 2030, abarcando objetivos de prevención de residuos, sistemas obligatorios de reutilización y recarga, restricciones a ciertos formatos de un solo uso y requisitos más estrictos de diseño para la reciclabilidad. Organizaciones ecologistas como Zero Waste Europe y la Oficina Europea de Medio Ambiente ya están impulsando una implementación nacional ambiciosa, argumentando que la reutilización debe convertirse en la norma y no en la excepción.
¿Por qué esto debería importar a los recicladores y compradores de materiales fuera de la UE?
Este patrón es conocido y merece la pena seguirlo independientemente de dónde opere: los requisitos de especificación de materiales suelen originarse en la UE y, con el tiempo, se adoptan, de alguna forma, en otras jurisdicciones, como ha sucedido con los mandatos de contenido reciclado y, cada vez más, con los requisitos de trazabilidad digital. Un flujo de envases más limpio en origen, con menos aditivos químicos persistentes, también es un flujo de envases más fácil y valioso de reciclar.


